sábado, 21 de noviembre de 2009

Guillermo Arriaga: El mundo en movimiento

Guillermo Arriaga en diálogo con Leonardo Tarifeño para "La Nación":

LT- En sus películas son muy importantes las historias, y eso me recuerda que no hace mucho, el director argentino Carlos Sorín contó que, para él, el gran problema del cine es "el lastre de la literatura", la narración. "Las películas que más amo son aquellas en las que la narración es casi inexistente", dijo. Da la impresión de que sus películas son lo opuesto, ya que la historia se expande e involucra a personajes en apariencia desconectados. ¿Qué opina de lo que dice Sorín?

GA- Creo que lo interesante es saber a qué tradición perteneces. Cuando detectas eso, puedes entender mejor quién eres.
Lo voy a contar con una historia: imagina que somos hombres primitivos y estamos nombrando el mundo. Un haz de luz parte de las nubes y cruza el horizonte. ¿Qué dirías? ¿"Está relampagueando" o "un relámpago"?

LT- Un relámpago.

GA- Bueno. Eso pertenece a una tradición que ve el mundo como una forma detenida. Quien dice "está relampagueando" lo ve a través del movimiento. Yo pertenezco a la tradición que quiere ver el mundo a través del movimiento y de cosas que suceden. Es una tradición que viene de los griegos, ellos mostraban personajes a los que le sucedían cosas. Ahí está "Edipo Rey", de Sófocles. En "Edipo Rey" pasa de todo, no es el mundo de lo mínimo. También piensa en Herodoto, o en La Biblia, que es completamente visual porque está llena de acciones. Y Homero, con "La Ilíada" y "La Odisea", ni se diga. Esa tradición continúa con Shakespeare, a quien por cierto le encanta que pasen cosas. Fíjate lo que hay en sus obras: muerte, traición, pasiones. Y no cualquier muerte ni cualquier traición: se trata de matar al hermano para acostarse con su mujer...

LT- Un culebrón.

GA- Sí. Y luego está "Rojo y Negro", de Stendhal, movimiento puro. En fin, yo pertenezco a esa tradición, en la cual está, entre otros, Juan Rulfo. Cuando se hizo el Taller Mexicano de Escritores, los maestros eran Juan Rulfo y Salvador Elizondo. Elizondo se inscribe en la tradición de Sorín. A él le importaban mucho las exploraciones del lenguaje y, cuando las escuchaba, Rulfo se enojaba y decía: "Cuente, no cante". Por supuesto, ninguno de los dos tiene razón, simplemente son dos tradiciones distintas. Yo respeto lo que hace Sorín. Él pertenece a una tradición y yo a otra. Y no creo que una anule a la otra, son visiones del mundo distintas y nada más. El problema es cuando una posición de estas quiere imponerse y mostrarse como la verdadera. Yo no puedo hacer lo que hace Sorín, y creo que él tampoco podría filmar películas como las mías.

domingo, 1 de marzo de 2009

Ernst Fischer: Brecht y el "efecto distanciamiento"

Bertold Brecht no abrigaba simpatía alguna por el mundo burgués. Lo rechazaba violentamente, se pronunciaba sin restricciones por el mundo en devenir del socialismo, consciente de la problemática planteada por ese proceso, y supo hablar de ello en una lengua poética que fascina inclusive a quienes no piensan como él. Su método artístico consiste en superar la alienación mediante el "efecto de alejamiento", en no reflejar de manera naturalista una realidad difícil de diferenciar sino presentarla proyectando sobre ella una luz tan insólita que gracias a ello se revela de repente en su verdad. Tal método ha ejercido también sus efectos sobre quienes no soportaban que se les hablara del siglo XX con el estilo del XIX.

Ernst Fischer "El problema de lo real en el arte moderno"

Theodor W. Adorno: la forma

Lukács tiene de común con los dictadores culturales el gesto drástico que consiste en seguir operando desde lo alto mediante fórmulas -tales como realismo crítico y socialista-, pese a todas las protestas de dinamismo. La crítica hegeliana del formalismo kantiano en el campo de la estética queda simplificada, hasta el punto de afirmar que en el arte moderno se sobrevaloran desmesuradamente el estilo, la forma y los medios expresivos; como si Lukács no tuviera la obligación de saber que solo a través de tales momentos el arte se distingue, como conocimiento, de las ciencias, y que las obras de arte indiferentes a su "como" contradicen su mismo concepto. Lo que le parece formalismo tiende, en realidad, mediante la construcción de los elementos en virtud de la ley de la forma, a esa "inmanencia del significado" en la que Lukács sigue confiando, en lugar de insertar el significado en la imágen, desde el exterior, mediante un decreto arbitrario.

Theodor W. Adorno "Lukács y el equívoco del realismo"

viernes, 27 de febrero de 2009

Bertolt Brecht: Distanciamiento

El distanciamiento brechtiano, al fin y al cabo, sólo podrá ser efectivo si existe algo -una emoción, un deseo- de que distanciarse. Limitarse a lamentar los deleites del público frente al espectáculo y a la narración delata una actitud puritana respecto del placer del cine. De poco les sirve a las películas ser correctas, si a nadie le interesa participar en ellas.

Robert Stam.

Georgy Lukács: Forma y contenido

(....) Exijo que para todo cuanto hay de importante en el arte se encuentre una forma correspondiente. Esto es válido desde Homero hasta Kafka. Del mismo modo, estoy en contra de la forma sin contenido y sin un problema poéticamente concreto en su interior, y viceversa.

Lukács en entrevista con N. J. Liehm. Diciembre de 1963

Bernard Berenson: La teoría

Cada vez que he formulado una teoría, a la mañana siguiente mi primer pensamiento ha sido el de ponerla a un lado. La mayoría de los hombres formulan teorías y quedan prisioneros de ellas, en vida y en muerte.

de "Coloquio con Berenson" por Umberto Morra

jueves, 19 de febrero de 2009

Brian De Palma por Brian De Palma



Cuando se trabaja, como hago yo, con el suspense o el terror, se puede salir con frecuencia del paso porque la gente no lo toma a uno en serio. Lo que les cuentas puede hacerles sentirse incómodos, pero luego se lo quitan de encima diciendo: sólo es una película, la realidad no es así. Y, sin embargo, lo que yo hago es enfrentarlo con sus temores más primarios, con su inconsciente, pero lo hago de forma atractiva.
Pero nuestros críticos tienen un nivel cada vez más lamentable. La mayoría ni siquiera intenta ya saber qué cuentan las películas que haces. No pasan de las apariencias; para ellos, lo que yo hago pertenece al género melodrama terorífico y punto. He llegado incluso a preguntarme si quedan en los Estados Unidos críticos dignos de tal nombre. Cuando yo empecé, estaban Pauline Kael y Andrew Sarris; ahora ya no ejercen...En cuanto a los demás, lo que hacen sobre todo es proporcionar material publicitario a los estudios reduciendo las películas a un mero adjetivo: "Deslumbrante", "Fulanito se ha superado..." Si te fías de sus opiniones, puedes creerte con toda sinceridad que se estrenan anualmente más de treinta obras maestras en los Estados Unidos.

Entrevista de S. Blumenfeld y L. Vachaud.