viernes, 27 de febrero de 2009

Bertolt Brecht: Distanciamiento

El distanciamiento brechtiano, al fin y al cabo, sólo podrá ser efectivo si existe algo -una emoción, un deseo- de que distanciarse. Limitarse a lamentar los deleites del público frente al espectáculo y a la narración delata una actitud puritana respecto del placer del cine. De poco les sirve a las películas ser correctas, si a nadie le interesa participar en ellas.

Robert Stam.

Georgy Lukács: Forma y contenido

(....) Exijo que para todo cuanto hay de importante en el arte se encuentre una forma correspondiente. Esto es válido desde Homero hasta Kafka. Del mismo modo, estoy en contra de la forma sin contenido y sin un problema poéticamente concreto en su interior, y viceversa.

Lukács en entrevista con N. J. Liehm. Diciembre de 1963

Bernard Berenson: La teoría

Cada vez que he formulado una teoría, a la mañana siguiente mi primer pensamiento ha sido el de ponerla a un lado. La mayoría de los hombres formulan teorías y quedan prisioneros de ellas, en vida y en muerte.

de "Coloquio con Berenson" por Umberto Morra

jueves, 19 de febrero de 2009

Brian De Palma por Brian De Palma



Cuando se trabaja, como hago yo, con el suspense o el terror, se puede salir con frecuencia del paso porque la gente no lo toma a uno en serio. Lo que les cuentas puede hacerles sentirse incómodos, pero luego se lo quitan de encima diciendo: sólo es una película, la realidad no es así. Y, sin embargo, lo que yo hago es enfrentarlo con sus temores más primarios, con su inconsciente, pero lo hago de forma atractiva.
Pero nuestros críticos tienen un nivel cada vez más lamentable. La mayoría ni siquiera intenta ya saber qué cuentan las películas que haces. No pasan de las apariencias; para ellos, lo que yo hago pertenece al género melodrama terorífico y punto. He llegado incluso a preguntarme si quedan en los Estados Unidos críticos dignos de tal nombre. Cuando yo empecé, estaban Pauline Kael y Andrew Sarris; ahora ya no ejercen...En cuanto a los demás, lo que hacen sobre todo es proporcionar material publicitario a los estudios reduciendo las películas a un mero adjetivo: "Deslumbrante", "Fulanito se ha superado..." Si te fías de sus opiniones, puedes creerte con toda sinceridad que se estrenan anualmente más de treinta obras maestras en los Estados Unidos.

Entrevista de S. Blumenfeld y L. Vachaud.

miércoles, 18 de febrero de 2009

V. F. Perkins: el cuchillo de "Psicosis"





...Y el cuchillo es, primero y sobre todo, un cuchillo, un cuchillo para cortar carne, largo, de acero, puntiagudo y sin filo.
Luego, pero solo luego, es también un falo, que forma parte de la construcción de la escena como violación simbólica.

de "El lenguaje del cine"

martes, 17 de febrero de 2009

Bernard Berenson: Gozar el arte, intensificar la vida

Cada obra de arte verdadera es ya una simplificación y una interpretación. Simplificarla ulteriormente, e interpretarla con mayor penetración o sutileza, puede reducirla a un concepto. Este concepto es el que el crítico impone a sus lectores, en vez de ayudarle a "vivir" la obra de arte.

de "Estética e historia en las artes visuales"

sábado, 14 de febrero de 2009

Alberto Moravia: La estética terrorista

El grito de “abajo la tradición” sintetiza el terror en el campo del arte.

El terror no admite que existen cosas tales como los valores estables. Se conecta con la idea de progreso pero, hay que señalar, de un progreso que nada tiene que ver con el concepto de mejoría, sino con el de movimiento en el tiempo. Una idea, un grupo, un hombre, progresan en la medida en que se mueven, no en la medida en que mejoran. Se trata de un progreso en el sentido estricto de la palabra, y poco importa si ese progreso es hacia abajo y no hacia arriba, hacia la decadencia y no hacia la renovación.

Al terrorismo en arte se lo llama vanguardia. La vanguardia es terrorista porque no cree en los valores sino en el tiempo. Los futuristas que decretaron que La Gioconda era una basura estaban diciendo algo más. Y ese algo más es: Yo no sé exactamente lo que es La Gioconda, no sé si ayer la admiraba o no, no sé si hoy la desprecio o lo contrario. Sé perfectamente bien, sin embargo, lo que estoy haciendo: estoy colocando a La Gioconda en el tiempo, y a mí fuera del tiempo. Esto es, estoy poniendo mi opinión, que es probablemente incompleta o, en todo caso, temporaria, en la esfera de lo absoluto. Y estoy colocando a La Gioconda, una obra maestra que se presenta como absoluta, en la esfera del tiempo. Al hacer esto estoy transformando lo relativo (mi opinión) en absoluto, y lo absoluto (La Gioconda) en lo relativo.